Grooming: proteger a la infancia en el mundo digital
El grooming es un delito en el que un adulto se contacta con un niño, niña o adolescente a través de internet o medios digitales con el objetivo de ganar su confianza, manipularlo emocionalmente y luego abusar sexualmente de él o ella, ya sea virtualmente o de manera presencial.
Este proceso suele ser gradual y silencioso. El abusador se hace pasar por un amigo, otro adolescente o alguien de confianza, utilizando engaños, promesas o regalos virtuales. Una vez que establece un vínculo, comienza a solicitar información privada, fotos o videos, y en algunos casos intenta concretar un encuentro físico.
En Argentina, el grooming está tipificado como delito en el artículo 131 del Código Penal, según la Ley 26.904, con penas que pueden ir de 6 meses a 4 años de prisión.
Etapas del grooming
El grooming se desarrolla en varias fases, que suelen pasar desapercibidas por padres y cuidadores:
El agresor inicia una conversación en redes sociales, juegos en línea, chats, foros o aplicaciones de mensajería.
Suele hacerse pasar por alguien de la misma edad o con intereses similares.
Empieza a charlar con frecuencia, mostrándose atento y empático.
Busca conocer la vida personal del niño, su entorno familiar y sus emociones.
Le pide mantener la relación en secreto.
Hace que el niño se distancie de sus padres o amigos, creando dependencia emocional.
Pide fotos íntimas, información privada o pequeños “favores”.
Si logra obtener contenido, comienza a chantajear a la víctima.
Puede llegar a la extorsión emocional, amenazas y en algunos casos intenta concretar un encuentro físico.
Señales de alerta en niños y adolescentes
Algunas conductas que pueden indicar que un menor está siendo víctima de grooming:
Uso excesivo y secreto del celular o computadora.
Apagar la pantalla cuando alguien se acerca.
Cambios bruscos de humor, ansiedad, tristeza o enojo sin explicación.
Aislamiento social o pérdida de interés en actividades habituales.
Recibir regalos virtuales o mensajes de desconocidos.
Temor repentino a salir de casa o a ciertas personas.
La prevención comienza en casa y se basa en comunicación y supervisión:
Para padres y cuidadores
Hablar abiertamente sobre los riesgos de internet, con confianza y sin juzgar.
Enseñarles a no compartir información personal: dirección, escuela, teléfono, fotos íntimas.
Configurar la privacidad en redes sociales y juegos online.
Supervisar las aplicaciones y contactos, especialmente en menores de 15 años.
Establecer reglas claras sobre el uso de dispositivos: horarios, lugares comunes de la casa, tiempo de conexión.
Generar confianza para que el niño se anime a contar cualquier situación incómoda.
Para niños y adolescentes
No aceptar solicitudes de amistad de desconocidos.
No compartir fotos íntimas, aunque parezca un juego o reto.
Contar siempre a un adulto de confianza si alguien pide algo extraño o los hace sentir incómodos.
Recordar que no hay culpa de la víctima: la responsabilidad es siempre del agresor.
Qué hacer si sospechás grooming
No confrontar al agresor directamente.
Guardar todas las pruebas posibles: mensajes, capturas de pantalla, datos de perfiles.
Realizar la denuncia:
En cualquier comisaría o fiscalía.
En Argentina, también se puede llamar a la Línea 137, gratuita y nacional.
A nivel digital, se puede reportar en la plataforma donde ocurrió (Facebook, Instagram, TikTok, etc.).
Buscar apoyo profesional: psicológico y legal.
Ley 26.904: incorpora el grooming como delito al Código Penal.
Ley 26.061: Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.
Establece el principio del interés superior del niño.
Reconoce a los niños como sujetos de derecho y obliga al Estado a protegerlos.
Código Civil y Comercial: reconoce la capacidad progresiva y el derecho a ser escuchado en todas las decisiones que los afectan.
Recursos y contactos útiles
Línea 137 – Violencia familiar y grooming (gratuita y nacional).
Ministerio de Justicia de la Nación – Programa Nacional de Grooming.
El grooming es un delito silencioso que puede prevenirse si las familias, escuelas y la comunidad trabajan juntas.
En IPR creemos que el bienestar de los niños no se negocia, y por eso luchamos para que crezcan libres de violencia y con acceso a una vida segura y plena.
IPR- Inocencia Protegida



