Detección temprana en la infancia: el rol clave de la escuela
La infancia es una etapa fundamental para el desarrollo emocional, social y cognitivo. Detectar a tiempo señales de alerta puede marcar la diferencia entre una infancia protegida y una vida marcada por la violencia y el abandono.
Las escuelas y docentes son actores clave en este proceso. Pasan muchas horas con los estudiantes y pueden percibir cambios en su comportamiento, emociones y desempeño que a veces pasan desapercibidos en otros entornos.
Estas manifestaciones pueden indicar que un niño o adolescente está atravesando una situación difícil:
Cambios bruscos en el comportamiento: retraimiento, agresividad o llanto frecuente.
Bajo rendimiento escolar repentino o dificultad para concentrarse.
Hambre constante, descuido en la higiene o ropa inadecuada para el clima.
Miedo o ansiedad al acercarse la hora de volver a casa.
Lesiones físicas sin explicación clara.
Comentarios sobre violencia o situaciones que generan preocupación.
Cómo deben actuar los docentes
Observar y registrar: anotar conductas, fechas y frases textuales sin emitir juicios.
Escuchar sin presionar: no hacer preguntas directas ni poner palabras en la boca del niño.
Informar a la escuela: activar los protocolos internos con directivos y orientación.
Contactar organismos competentes: en Argentina, llamar al 102, línea nacional gratuita para la protección de niñas, niños y adolescentes.
Cuidar la confidencialidad: proteger la privacidad del niño y de su familia.
La prevención salva infancias
Cuando un docente actúa con compromiso, se convierte en un verdadero agente de protección y cambio social. Detectar a tiempo puede salvar vidas y garantizar que cada niño y adolescente crezca en un entorno seguro.
IPR – Inocencia Protegida



