Inocencia Protegida IPR Defensa activa de la niñez
Comunicado institucional IPR-003/2026
Vigente
Lugar de emisión
Cipolletti, Río Negro

COMUNICADO DE REPUDIO Y PREOCUPACIÓN

¿QUIÉN ESTÁ PROTEGIENDO AL NIÑO?

Desde Inocencia Protegida (IPR) expresamos nuestra profunda preocupación por los hechos ocurridos en Neuquén, donde un niño de apenas seis años permaneció durante más de 24 horas dentro de una institución educativa y atravesó allí la noche, en medio de un conflicto judicial y familiar.

Para nuestra organización, este hecho no puede ser considerado menor ni analizarse de manera aislada.

Una escuela debe ser un espacio de cuidado, seguridad y protección. Por eso resulta necesario esclarecer cómo fue posible que un niño permaneciera durante tantas horas dentro del establecimiento, quién estuvo a cargo de su cuidado, qué protocolos se aplicaron y por qué no se encontró una alternativa que evitara que atravesara la noche en ese lugar.

Pero nuestra preocupación va más allá de la institución educativa.

Distintos organismos estatales tuvieron conocimiento e intervención mientras la situación continuaba.

Y por eso desde IPR preguntamos:

¿Qué hizo el sistema de protección para evitar que el niño siguiera atravesando esa situación?

Proteger a un niño no significa solamente verificar que tenga alimento, agua o un lugar donde permanecer.

Significa también preservar su estabilidad emocional, escuchar lo que está viviendo y evitar que quede atrapado durante horas en conflictos que pertenecen exclusivamente al mundo adulto.

Y NO ES LA PRIMERA VEZ

Este mismo niño ya había atravesado anteriormente otro episodio de enorme impacto dentro de una institución educativa, cuando un operativo policial y judicial concretó su separación de su madre.

Otra intervención.

Otra institución educativa.

Y nuevamente, el mismo niño en el centro de decisiones y conflictos de adultos.

Desde IPR consideramos que esta reiteración obliga a realizar una revisión seria de la actuación de todos los organismos involucrados.

No pretendemos determinar responsabilidades judiciales ni tomar partido en una disputa familiar.

Nuestra obligación como organización dedicada a la protección de las infancias es señalar algo mucho más básico:

UN NIÑO DE SEIS AÑOS NO PUEDE QUEDAR ATRAPADO ENTRE LAS FALLAS, DECISIONES O CONFLICTOS DE LOS ADULTOS.

Por eso solicitamos que se esclarezca la actuación de la institución educativa, de los organismos de protección y de las autoridades que tuvieron conocimiento de lo ocurrido.

También consideramos indispensable que se garantice el acompañamiento y la protección emocional del niño y que se adopten medidas concretas para impedir que vuelva a atravesar situaciones semejantes.

Porque un niño no es un expediente.

No es una disputa.

No es una herramienta de negociación.

Es un niño.

Y tiene derecho a sentirse seguro, ser escuchado, dormir tranquilo y vivir su infancia sin cargar con problemas que no puede resolver.

IPR – Inocencia Protegida
Por una infancia libre de daño.

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